Dies irae

La trama se complica.

Erika Lopategui

Doctora en Psicología. 

Las repetidas ausencias de sus padres han hecho que Erika haya tenido que crecer en el seno de una familia católica muy tradicional en Berlín en plena Guerra Fría. La trágica desaparición de su madre durante el conflicto de Los Balcanes no hará sino acrecentar su enfermedad y su aislamiento durante su adolescencia. Sus estudios en Psicología se convertirán en su único vínculo con la realidad, pero con el paso del tiempo se verá irremediablemente arrastrada por su padre en su ofuscada carrera por entender la mente criminal. 

Erika Lopategui, que ya sorprendió en Memento mori, tendrá un papel relevante en la trama de Dies irae. Cuando su camino se vuelva a cruzar con el de Augusto Ledesma tendrá que tomar la decisión que marcará definitivamente el resto de sus días. 

Goran Jercic

Experto en informática, amigo y colaborador de Carapocha. 

Bosnio de padre musulmán y madre islandesa. Debe su vida y la de su familia a la valiente intervención de un extraño personaje durante la Guerra de Los Balcanes. Desde entonces, ha colaborado con Armando Lopategui exprimiendo su valía como hacker y miembro de la ISUF (Unidad de Búsqueda Internacional de Prófugos), que dirige desde Londres Robert J. Michelson «Robbie». El desarrollo de los acontecimientos lo empujarán a implicarse hasta el punto de arriesgar seriamente la vida de su mujer y sus hijos. 

Carapocha siempre ha creído que Goran era el padre de la máxima: «Normalmente, lo que parece es simplemente eso: lo que parece que es». En Dies irae descubrirá que no.

Gracia Galo 

Ispettora capo della Squadra Mobile della Questura di Trieste.

Triestina, de la Juventus y madre soltera. Así se define esta investigadora inteligente y perspicaz, decidida, casi obstinada, con experiencia y que cuenta con un método de trabajo que consiste en saltarse todo lo que se interponga entre ella y su meta. A Gracia Galo no le quedará más remedio que vencer sus reticencias iniciales y trabajar estrechamente con un inspector español que se ve atrapado en Trieste, como un día le sucedió a James Joyce, en su obsesiva persecución de un voraz asesino en serie. 

La delgadez de esa invisible frontera que separa lo personal y lo profesional harán zozobrar sus, hasta entonces, inquebrantables convicciones y firmes creencias.