Primeras impresiones

Consideraciones para no ser tomadas en consideración.

Dicen que son las que valen, pero yo no lo creo. Normalmente las primeras impresiones son, precisamente, las que llevan al engaño porque el tamiz, incompleto aún, no considera el matiz.  Dicho esto, resulta muy interesante recoger y guardar esas muestras tomadas de forma prematura con el objeto de analizarlas después. Porque todo cambia, veremos con qué suerte.  Si algo tengo claro en estos diez primeros días de estancia en Buenos Aires es que la distancia entre dos puntos no se mide en minutos sino en cuadras y que el tiempo es una variable que tiende a infinito y cuyo valor suele ser igual a cero. Tengo que acostumbrarme a la fórmula, porque para este europeo sin paciencia en la cartera resulta chocante esa flema de herencia... +

Adiós, compañeros, adiós

El viaje.

Jamás había oído hablar de ellos. Y para uno que presume de conocer el universo de la música con todas sus galaxias indies, reconocerlo es como un bofetón en la cara; decirlo públicamente, una cura de humildad; y escribirlo, la penitencia.  Standstill, se llaman; se llamaban, más bien, porque ayer asistí a su primer concierto que era, también (y tan mal), un concierto de despedida. Se separan, ya ves, sin permiso de nadie, sin pasar por las urnas los cabrones. No voy a describir su música porque no sabría cómo, pero sí sé que lo de anoche fue maravilloso, único, y yo estuve allí. También sé que mi vida va a ser mejor porque conozco la existencia de estos tipos y, aunque dejen de existir, su música permanecerá ahí para siempre, para mí,... +

El gentilhombre y la damisela.

Y si eso... lo otro.

  Nos miran desde el burladero,  sin pisar la arena,  que el polvo mancha la plancha.  Nos observan con pena, encorbatados en su vertedero.   Afilando el verbo ni se hace sangre ni se mata el hambre.   Como el que vomita amor verdadero, sin soltar la cadena, forjada con eslabones de indecisiones. Su palabra envenena, bien remunerado el majadero.    Señalando con el dedo ni les damos ni miedo ni les importa un bledo.    Menos vergüenza que la mujer del posadero, gentilhombre de barriga llena, de sonrisa fácil y andar grácil. Damisela de vida plena, ¿Cuál será mañana tu paradero?   Alguna tempestad hundirá vuestros navíos, y a ser posible, malnacidos, con los bolsillos... +

Muy atentos, a la expectativa.

Y si eso... lo otro.

Hace poco escuché una noticia en la que se acusaba a Alberto Fujimori, ex presidente de Perú, y a varios miembros de su gobierno, de orquestar un plan para frenar el crecimiento de la población peruana más desfavorecida: los indígenas. O lo que es lo mismo, disminuir el índice de natalidad de esos seres humanos que llevan habitando esas tierras desde mucho antes de que el matrimonio Fujimori tuviera la mala idea de emigrar a Perú en busca de oportunidades. El resultado de aquel macabro programa fue la esterilización irreversible de 200.000 mujeres que, engañadas a cambio de alimentos o simplemente intervenidas a la fuerza, les arrebataron el derecho a concebir la vida. Y dieciocho de ellas murieron. Aquello sucedió antes de ayer, entre... +

Resacosos y sin sueños

Y si eso... lo otro.

Hace unos días dediqué unos versos a ese anónimo bucanero que tuvo el dudoso y doloso honor de ser el primero, de ser el más rápido en subir Dies irae a una página de descarga ilegal. Lo compartió –como definen en su gremio– sin mi permiso y así, en ausencia de compromiso, me robó. Pero no es el hurto lo que no digiero, lo que me encendió realmente fue comprobar que al compartirlo gentilmente, ganaba dinero.  Las reacciones al poema no se hicieron esperar, la mayoría fueron de apoyo, pero entre aquellas manifestaciones me llamó la atención una que se repetía como el estribillo de una canción: «Míralo así, si no te piratean es que no existes». Entendí la observación desde el cariño y como tal supe agradecer aquellas palabras a quién... +

A ese anónimo bucanero

Herido, con mi más absoluto desprecio

  Ayer, 9 de octubre de 2013, se publicó la segunda entrega de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne: Dies irae. A las 11:40 de la mañana ya estaba disponible en Internet, en todos los formatos.  Hoy, teniendo por delante una larguísima jornada de promoción, me he levantado a las 3:30 de la mañana para tratar de avanzar en el nuevo proyecto en el que estoy inmerso; una novela que me está costando construir muchísimo más de lo que pensaba. Cuando me he enterado de esto me han dado ganas de irme a la cama o tomarme una copa a la salud del mal nacido que se ha esforzado tanto en ser el primero en piratear Dies irae.  Finalmente he decidido dedicar estos versos a ese anónimo bucanero.    A ese rufián... +
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