César Pérez Gellida publica ’Khimera’, un ‘thriller’ futurista con estructura sinfónica

Artículo en El Norte de Castilla.

Todos podemos ser eruditos de emergencia, sabios sin conocimiento siempre que haya una pantalla cerca. A César Pérez Gellida le explican en Facebook las razones de que lance su último libro, ‘Khimera’, el 5 de marzo. La fecha elegida a conveniencia de la editorial está cargada de razones que el autor no llegó a contemplar. Respuesta, el ‘doodle’ de Google: los 503 años del nacimiento de Mercator, cartógrafo que nos dibujó el mundo. Su ‘ciberfan’ hace un guiño al escritor, que en su actual entrega esboza un globo terráqueo desde el Ártico. El escritor vallisoletano comienza a defender ante el público la novela que inició mientras terminaba su exitosa trilogía.

«Me apetecía dibujar el mundo», dice quien estuvo casi mil páginas con el inspector Ramiro Sancho por Valladolid. En esos recorridos surgió la idea de este «‘thriller’ en el que el suspense es el ingrediente principal. Eso hace que enganche al lector, ahí es reconocible el Gellida anterior, en el estilo de escritura, el lenguaje audiovisual, directo, en la estructura en capítulos cortos». ‘Khimera’ transcurre en un futuro no muy lejano que el escritor ha intentado vincular al presente «para que le resulte fácil al lector. Aún así la ambientación me ha presentado una dificultad con la que no contaba, tenerla que mantener en el capítulo 1 y en el 35. Es como si hicieras un dibujo a mano alzada y lo intentaras replicar idéntico, es muy difícil».

Comienza la campaña en twitter y el otrora hombre de márketing se disculpa por atender a más ‘ciberfans’ que ironizan sobre la candidatura del alcalde y la ficción de Gellida en contados caracteres.

«La ambientación parece un alarde del oficio que no tengo. Quería pintar la Tierra, hay ciudades de todo el mundo en el libro. Las ciudades son ahora urbes organizadas en anillos. Tras la Guerra de Devastación Global, entre 2037-2041 (punto de partida de la novela), emerge un mundo distinto. Los pilares que hoy sostienen Occidente, democracia y capitalismo, se pudren por la desafección hacia los políticos. No hay países ni naciones, sino una Asamblea que gobierna determinada por las grandes corporaciones». El nuevo orden mundial se rige por criterios exclusivamente productivos, por eso las urbes «están habitadas en el núcleo por la elite mientras que en los alrededores vive la población con solo dos derechos, el de la vida y el del trabajo». Se reconoce orweallino aunque «la división en dos bloques Oriente y Occidente no es de él, sino desde Constantino».

Cuatro movimientos

En su nueva ordenación mundial se reconoce el cimiento de la geopolítica actual y cierta dosis de verosimilitud en su fantasía. «Hay una Alianza Islámica, porque creo que la sempiterna lucha entre suníes y chiíes acabará en algún momento y de ahí nacerá la unión de los países islámicos que confluyen en un gran bloque. Por otra parte, Occidente lo planteo menos eurocentrista bajo una organización militar heredera de la OTAN, por encima de una Unión Europea en segundo plano desde el punto de vista estratégico, sobretodo en el ámbito cibernético. Y el tercero, el gigante asiático unido en torno al eje Rusia-China-Corea del Norte. El entendimiento de Rusia y China es ya un hecho. Ambos son potencias en la ciberguerra, muy por encima del potencial que tiene Estados Unidos, que comienza ahora a acortar esa distancia».

Le gusta escribir «hacia adelante» y cuando se dio cuenta de cómo se le enrevesaba la trama, puso «armonía organizándolo como una sinfonía, en la que indico el tempo recomendable para su lectura. El primer movimiento exige más atención de lector, está en el mundo de 2037, por eso sugiero que sea pausado. El segundo, va cogiendo ritmo, hay un salto a 2054 y se presentan los personajes. En el tercero el ritmo ya es frenético y en el cuarto, hay altibajos entre la acción y la resolución y algunas sorpresas». Gellida es el director de la orquesta formada por sus personajes. En la lista de sus instrumentistas apellidos que son eco de músicos –Sokolov, Harding–, de escritores –Dahl–, de pensadores –su Keergaard recuerda a Kierkegaard–. Pero no hace falta conocerles, son sonidos que se expanden por las redes y entran en el imaginario del escritor del siglo XXI por no se sabe qué puertas saliendo por sus libros.

Al autor le despiertan sus personajes a las cuatro de la mañana. «Este oficio es más de veces que de talento», asegura . En la carátula de ‘Khimera’ ya aparece el título de la próxima novela, ‘Sarna con gusto’, de nuevo con Ramiro en Valladolid, otra oportunidad tras ‘Memento Mori’, ‘Dies irae’ y ‘Consummatum est’. Obra terminada y con el 30% de la siguiente en la pantalla.

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