Reseña de Khimera en "El misterio de las letras"

"Hay que reconocer que es un libro que no te deja indiferente"

Quienquiera que lea la sinopsis del último libro de César Pérez Gellida puede tener claro que esta vez no estamos ante un ejemplo de novela negra, más bien ante una distopía, género que parece haberse puesto de moda en los últimos tiempos, claramente dirigido a un público juvenil, aunque Khïmera poco tenga que ver con esta moda.

Pérez Gellida se ha puesto al frente, como si de un director de orquesta se tratara, de un thriller futurista ambientado principalmente en el año 2054, aunque los hechos narrados en la trama se remonten al año 2033, un futuro bastante cercano si nos paramos a pensarlo, y que espero y deseo se quede únicamente en la portentosa imaginación del autor. Khïmera nos presenta un nuevo reparto de potencias en el mundo, con tres bloques principales, poca tasa de mortalidad por los avances científicos a pesar de las numerosas pérdidas humanas causadas durante la guerra, desequilibrios entre escasos recursos alimenticios y elevada población, y diferencias agravadas entre países ricos y pobres, siendo cada vez menos los afortunados que acaparan las riquezas y ostentan el poder. Si nos paramos a pensarlo, no hay mucha diferencia entre lo que observamos hoy día.

El autor estructura la obra en cuatro partes, cuatro movimientos, como si de una obra de música clásica se tratara. El primero de ellos, "Allegro assai" es quizá el más denso de todos y el más difícil de entender, pero es necesario para dar forma a la historia que se desarrolla en el resto de páginas. El lector entra en antecedentes de cuál es la situación política real en la que se mueve el mundo antes y después de la Guerra de Devastación Global. Es quizá una lectura densa, difícil de seguir en algún momento, en la que aparecen varios personajes con extraños nombres (chinos, árabes, de la antigua Europa del Este...) difíciles de retener, pero que vamos a encontrar de nuevo a lo largo de la lectura y a los que no tendremos dificultad en ubicar una vez avanza la trama. Las cien páginas que abarca este primer movimiento deben ser leídas tranquilamente y sin desesperar, porque la trama se agiliza mucho más a partir de ahí y ya no hay forma de parar de leer. Me ha gustado la forma que ha tenido el autor de introducir este primer movimiento, a modo de leyenda eslava, en un preludio que avanza la historia, leyenda protagonizada por el príncipe Iván, aconsejado por una anciana, en realidad la ninfa Rusalka. Todo se hace extraño en estas primeras cien páginas: leyendas tomadas de la mitología eslava, los bogatyrí (caballeros bizarros y poderosos), nombres difícilmente pronunciables de los personajes, el nuevo orden mundial, las diferencias entre unos y otros y en definitiva, la búsqueda de poder entre las distintas facciones... Es la primera vez que oímos hablar de Rusalka, mujer cuya identidad real conoceremos bien avanzada la historia, experta en cibercontienda y máxima autoridad del proyecto Khïmera (los seguidores del autor se llevarán una buena sorpresa con esta protagonista).

La trama nos pone al corriente de un futuro nada halagüeño, con el mundo dividido en facciones, con una guerra de devastación entre bloques aliados, experimentos científicos que alargan la vida, batallas en las que combaten máquinas que lanzan bombas inteligentes, poco valor de la vida humana, diferencias cada vez más agravadas entre unos miembros de la sociedad y otros, el mundo dividido en áreas o territorios, y dentro de ellos, estratificación social, con privilegiados viviendo en los cinturones metropolitanos y otros en áreas de exclusión, cuya vida no tenía gran valor para los que realmente mandaban sobre todos ellos. La Asamblea, formada por representantes de las grandes corporaciones empresariales que ahora dominaban el mundo, era el núcleo del poder y estaba presidida por Benjamin Harding. En un mundo sin fronteras, donde los seres humanos serán medidos por su productividad y todos pasan bajo el control de La Lupa, sistema de observación de La Asamblea, no se dudará en acabar con los seres humanos más desfavorecidos para mantener un orden establecido que conviene a las grandes corporaciones aunque para ello haya que llevar a cabo un auténtico genocidio. Acabar con el proyectoKhïmera (organización clandestina de agentes polivalentes y superdotados artificialmente que durante la guerra puso en jaque a las grandes potencias), única organización capaz de dar al traste con el genocidio proyectado por La Asamblea), y con el último bogatyr (agente superdotado) será el objetivo de los que gobiernan; el último bogatyr se convertirá también en la esperanza de aquellos que luchan para que la realidad cambie. La búsqueda del último agente superdotado artificialmente, unos con intención de acabar con él, otros persiguiendo cambiar el mundo tal y como se conoce en el 2054, se convertirá en el motor de la historia. Aunque tenemos noticia de estos agentes al principio de la trama, la identidad del último de ellos será una verdadera sorpresa a la que nos llevará el autor.

La historia va sucediéndose rápidamente a medida que se avanza en la lectura, una vez superado el tramo inicial del primer movimiento todo fluye de manera más o menos rápida. Lospersonajes van alternándose a lo largo de los capítulos, y todos tienen su razón de ser, aunque conviene no cogerles demasiado cariño. Están desarrollados en su justa medida, según conviene a los intereses de la trama. Al principio de la historia, a modo de prólogo, los diferentes personajes son presentados como si de miembros de una orquesta se tratara. Reconozco que al principio esa clasificación me costó un poco, porque durante el primer movimiento buscaba sus, en algunos casos, impronunciables nombres para no perderme en la trama y me resultaba complicado que los mismos estuvieran precedidos por el instrumento que supuestamentemanejaban en la orquesta. Reconozco que no tengo conocimientos suficientes de música clásica e ignoro si la elección de uno u otro instrumento para cada uno de los protagonistas tiene razón de ser. Habiendo leído Memento mori debo reconocer que el autor da una gran importancia a la música, y en este caso toma como excusa una orquesta y una obra musical para desarrollar su trama, y en mi modesta opinión lo consigue, porque los personajes y los motivos y actos que los mueven ayudan a agilizar la trama hasta su desarrollo final. Como dato curioso, sabremos ese final antes de que concluya el libro; en el último movimiento el autor hace algo así como una reconstrucción de la trama que une todos los puntos, y aún sabiendo qué pasa antes de concluir la lectura, se agradece esa forma de narrar.

Aunque estamos ante un thriller futurista, la prosa y el estilo de Pérez Gellida hace que la historia se disfrute, y si bien es verdad que cuesta un poco al principio hacerse con la historia y los diferentes personajes, pasada la primera parte la trama va adquiriendo ritmo y ya no puedes dejar de leer, porque quieres saber qué le pasa a los distintos protagonistas, cada uno de ellos movido por un fin. Se nota claramente que el autor ha tenido que investigar bastante para desarrollar ese fatídico futuro que describe en el libro, haciendo hincapié en avances médicos, tecnológicos y militares, e imaginando las diferentes alianzas que podrían dar lugar a la situación que describe.

No soy mucho de leer este tipo de género, creo que es mi primera incursión en los últimos tiempos en una novela con tintes futuristas (reconozco que estoy siguiendo las sagas distópicas juveniles en su versión cinematográfica), pero debo reiterar que aunque me ha costado un poco avanzar al principio, en su conjunto me ha encantado, aunque lo que no me gusta, y en eso no tiene la culpa el autor, es que podamos acabar viviendo esa situación (supongo que en nuestras manos estará que no se cumplan las predicciones que parece habernos dejado en forma de libro). A pesar de que en la historia se habla de superpoblación, me ha impactado mucho la cantidad de vidas y ciudades destrozadas por el afán de unos pocos de prevalecer sobre otros y controlar el mundo, creo que en parte por eso se me hizo algo complicado el primer movimiento:

     "Lo que estaba ocurriendo en el continente africano no era en absoluto halagüeño, pero ni en el peor de los vaticinios se aproximaba a la realidad que habrían de vivir los habitantes del planeta durante los treinta y ocho meses siguientes.
     Treinta y ocho meses en los que se perdieron más de seiscientos ochenta millones de vidas, se despoblaron o destruyeron más de dos mil quinientas grandes ciudades y una octava parte de la superficie terrestre dejó de ser habitable.
     Treinta y ocho meses tras los que casi nada volvió a ser lo mismo porque casi nada quedaba de lo anterior.
     Treinta y ocho meses de devastación en los que el ser humano dejó de ser humano y estuvo muy cerca de dejar de ser."

¿No os dejan pensando estas palabras tomadas del libro?


El autor cierra la trama con un Rondó final, que conecta de forma magnífica la leyenda desarrollada en el Preludio y con una Nota a los lectores, agradeciendo el esfuerzo por haber llegado hasta ahí, y lanzando un guiño a los seguidores de su saga Versos, canciones y trocitos de carne. Personalmente solo he leído el primero, aunque tengo Dies irae esperando su turno en la estantería, y tengo intención de hacerme también con su continuación, aunque el propio autor haya hecho en esta nota final un spoiler sobre uno de los personajes principales de su obra (aun sabiendo lo que pasará con él, prometo leer el libro). Me gusta el estilo de César Pérez Gellida, a pesar de la complejidad de la trama no resulta difícil imaginar las escenas narradas, y eso es algo que se agradece. En mi modesta opinión, estamos ante un libro altamente recomendable que hay que leer poco a poco en sus inicios, buscando superar las primeras cien páginas que darán paso a una trama ágil y llena de sorpresas y a una sucesión de protagonistas (militares, gobernantes, periodistas, científicos, miembros de la resistencia e incluso duendesque tienen su razón de ser para estar allí. Hay que reconocer que es un libro que no te deja indiferente, y particularmente he disfrutado mucho con su lectura. Además, no forma parte de ninguna saga, la historia empieza y termina en el propio libro, y lo más importante, se disfruta con él.

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