Reseña de Khimera en "La orilla de los libros"

"Gellida conjetura con una humanidad a la que se despojara de su intrínseca condición humana"

Lo primero que tendría que decir es que no soy un gran lector de ciencia ficción, no soy un lector de géneros y no tengo prejuicios contra ninguno. Si alguien etiquetara este libro como perteneciente a este género, seguramente muchos lectores quedarían excluidos. César Pérez Gellida cimenta algo más allá de una distopía muy bien construida.

A partir de una leyenda rusa y de una mítica figura, el bogatyr, el autor compone una sociedad y un mundo totalmente transformado. Estamos en el año 2054 y en la primera parte del libro César hace un esfuerzo para hacernos comprender cuándo, cómo y por qué ha cambiado nuestro mundo, es un relato sólido y contundente que nos deja completamente convencidos de que esta realidad presentada es perfectamente viable.

La realidad está tomando este rumbo, los conceptos de democracia y capitalismo están convirtiéndose en algo pasado de moda. Conceptos que son insuficientes para responder a las necesidades de los ciudadanos de muchos países. Las corporaciones internacionales y las multinacionales son las que en realidad están tomando las riendas de las decisiones económicas más importantes. En esta tesitura los gobiernos elegidos democráticamente se ven, cada vez más, impotentes para gestionar los cambios. Elementos violentos como el yihadismo y el islamismo afectan a todo el mundo globalizado. Este es el panorama real en el que César Pérez Gellida sitúa su narración.

La lectura del libro, más allá de darnos una visión apocalíptica de un mundo que termina, nos conduce por una búsqueda palpitante de una esperanza de redención. Quizá la salvación venga de donde menos esperamos. Después de un siglo XX dominado por los conflictos bélicos y el colonialismo, Gellida nos lleva al paroxismo de la globalización final: la ausencia de países, ya no hay primer y tercer mundo: solo un mundo dominado por intereses ajenos a la humanidad.

Este es una novela altamente recomendable para todo tipo de lectores, ya que cada uno puede obtener enseñanzas diferentes. Si Ray Bradbury temía una sociedad a la que no se le permitiera leer, George Orwell recelaba de una sociedad a la que no le interesara leer. Creo que Gellida conjetura con una humanidad a la que se despojara de su intrínseca condición humana.

En palabras de George Orwell “ver lo que está delante de nuestro ojos requiere un esfuerzo constante”

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